Dra. Marta Bueno Conde



Dra. Marta Bueno Conde: especialista en Dermatología y Venereología desde el año 1993. Realizó la especialización vía MIR en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza durante los años 1988-1992. Es miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología).

Ha trabajado en la medicina privada desde el año 1993 hasta el 2011 en la Policlínica Sagasta de Zaragoza, habiendo atendido durante ese periodo a más de 28.000 pacientes, lo cual avala su amplia experiencia en el campo de la Dermatología y la Dermocosmética.

Asimismo, a lo largo de su trayectoria ha colaborado en diferentes centros privados como el Hospital Viamed Montecanal y en sus inicios trabajó en el Hospital Miguel Servet durante 2 años.

Asiste periódicamente a los diferentes eventos formativos que organiza la AEDV (cursos y congresos) en la subespecialidad de Láser y Dermocosmética.

Desde marzo del 2011 centraliza toda su actividad profesional en su nuevo centro situado en el Paseo Independencia de Zaragoza. Dicho centro ofrece instalaciones y equipamiento adaptadas a las necesidades actuales y al confort, si bien, priorizando la calidad asistencial y la sólida formación profesional.

Dra. Isabel González Pescador: especialista en Dermatología y Venereología, colabora en el centro en el tema láser y lleva a cabo la Terapia Fotodinámica.



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Carcinoma basocelular



¿Qué es el carcinoma basocelular?
El principal factor de riesgo relacionado con la aparición del cáncer de piel son las radiaciones solares, sobre todo, la radiación ultravioleta.
Los carcinomas basocelulares aparecen sobre todo en las personas de piel blanca y ojos claros que se broncean con dificultad, o en aquellas que han permanecido expuestas largo tiempo al sol. Las lesiones se localizan sobre todo en zonas corporales expuestas, como es el caso de la cara, cuello y dorso de las manos y antebrazos. Los dos subtipos más frecuentes de cáncer de piel son: Carcinoma basocelular (70-80% de los cánceres de piel) y el Carcinoma espinocelular (20%).
El carcinoma basocelular es un cáncer cutáneo de crecimiento lento que se origina de las células de la capa basal de la epidermis y de los folículos pilosebáceos, y suele desarrollarse en superficies de piel que están expuestas a la radiación solar. En cambio, el carcinoma espinocelular, o de células escamosas, es un cáncer que se origina en la capa intermedia de la epidermis, y suele desarrollarse en zonas de piel expuestas al sol, aunque también puede hacerlo en cualquier otra parte del cuerpo no expuesta al sol, como la lengua o la mucosa bucal o genital, dónde puede resultar más agresivo. Es más agresivo en su comportamiento que el carcinoma basocelular, con crecimiento más rápido, aunque también, dependiendo de los subtipos, puede tener un crecimiento relativamente lento.

¿Cómo se produce?
La piel protege al resto del cuerpo de los rayos solares. Posee unas células (melanocitos) productoras de un pigmento llamado melanina, que se incrementa tras la exposición cutánea al sol, y es la responsable de dar color a la piel. Esta sustancia tiene efecto protector de forma natural, dado que absorbe la energía de los rayos ultravioleta y evita que éstos penetren más profundamente en los tejidos, dando lugar a lateraciones que podrían favorecer la aparición del cáncer cutáneo.
Las personas con piel oscura tienen más melanina, por lo que son más resistentes a los efectos negativos del sol, como quemaduras, envejecimiento cutáneo prematuro y cáncer de piel. En cambio, las personas con piel blanca tienen menos melanina en su piel, y en consecuencia no se broncean adecuadamente y se queman fácilmente, incluso con breves exposiciones al sol.
En una exposición crónica a las radiaciones solares se produce una alteración en el desarrollo normal de la dermis , con degeneración de las fibras de colágeno y cambios en los tejidos, que traen consigo una pérdida de elasticidad de la piel. Ello hace que la piel tome un aspecto arrugado y con profundos surcos, típico de trabajadores del campo y marineros.
La carcinogénesis (trasformación en cáncer cutáneo) de la piel se considera un efecto crónico o a largo plazo de la exposición solar. Se debe a que la luz ultravioleta específicamente absorbida por el DNA de las capas básales de la piel, produce alteraciones cromosómicas que puede hacer trasformar el tejido, de lesión crónica solar a cáncer cutáneo.
Otros de los factores de riesgo asociados a padecer carcinoma basocelular y espinocelular
• La sobreexposición a rayos X u otras formas de radiación.
• Tener predisposición genética.
• Tener piel blanca, ojos y cabello claros.
• La exposición al arsénico.
• La contaminación química.

Sintomatología
Los carcinomas basocelulares comienzan como formaciones muy pequeñas, brillantes, duras y abultadas, que aparecen sobre la piel y se agrandan muy lentamente, aunque la velocidad de crecimiento varía enormemente de un tumor a otro. Además, el borde del cáncer suele adquirir un aspecto blanco perlado. Esta es su forma de presentación más frecuente, en forma de pápula perlada con vasos sanguíneos en su superficie. No obstante, en ocasiones pueden crecer aplanados y se asemejan ligeramente a cicatrices. La localización más frecuente de presentación es en la cara (canto interno del ojo, dorso nasal).
Por otra parte, este tipo de cáncer cutáneo puede sangrar, o puede ulcerarse, o formar costras en el centro. Además, en lugar de extenderse (hacer metástasis) hacia otros lugares del cuerpo, los carcinomas basocelulares, suelen invadir y destruir los tejidos circundantes, incluyendo nervios, huesos y cerebro. Es decir, en la mayoría de casos se limitan a crecer lentamente dentro de la piel, invadiendo y destruyendo, y casi nunca se diseminan a otras partes del organismo.
La curación de los tumores malignos cutáneos consiste en la extirpación de la lesión, junto con bordes de piel libres de enfermedad. Si se tratan a tiempo tienen una alta tasa de curación, pero si se descuidan pueden crecer causando mayor discapacidad, y en casos raros la muerte.
En el carcinoma basocelular, el tratamiento varía dependiendo del tamaño, profundidad y localización del cáncer. Se suele extirpar utilizando uno de los siguientes procedimientos:
• Escisión quirúrgica: si es posible, es la técnica de elección, dado que permite extirpar el tumor en su totalidad y realizar un estudio anatomopatológico posterior para determinar si los bordes de la pieza quirúrgica están libres. Una variante de esta técnica es la microcirugía

Tratamiento
de Mohs, en la que se realiza el estudio histológico de la pieza en el propio acto operatorio de forma que se determina si es necesario o no continuar ampliando los márgenes de escisión. Además, a veces, son necesarios injertos cutáneos cuando se eliminan áreas amplias de piel.
• Curetaje y electrocoagulación: Esta técnica consiste en la extirpación mediante una cureta. Posteriormente la zona tratada se electrocoagula para eliminar restos.
• Criocirugía (nitrógeno líquido): Puede emplearse en lesiones pequeñas.
• Agentes citotóxicos tópicos: El 5-fluoracilo puede emplearse únicamente
en el tratamiento del carcinoma basocelular superficial.
• Otros tratamientos empleados según los casos es la radioterapia, siendo sus indicaciones fundamentales en personas de edad avanzada, lesiones grandes, si fracasa el tratamiento quirúrgico, o sí este resulta dificultoso.
• El Imiquimod es un fármaco, también empleado en ocasiones, en el tratamiento de carcinomas basocelulares superficiales y de pequeño tamaño. Tiene efecto inmunomodulador, estimula la respuesta inmune del individuo, y existen diversos estudios que le avalan una acción antitumoral.

Medidas preventivas
El mejor modo, y el más obvio de evitar el daño que puede causar el sol es permanecer alejado de su radiación intensa y directa. Las prendas de vestir, fotoprotectores y las gafas de cristal absorben prácticamente todos los rayos nocivos.
La protección frente a la radiación ultravioleta puede lograrse mediante el uso de cremas que absorban la luz ultravioleta. Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa, una persona debería aplicarse un filtro solar o crema con sustancias químicas que protegen la piel al repeler los rayos UVA y UVB. En general, los filtros solares se clasifican en grados según su número de factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Los filtros solares con un factor de protección mayor o igual a 30 bloquean la mayor parte de la radiación UV, pero ningún filtro transparente impide el acceso a todos los rayos UV.
Por último, otra forma preventiva de evitar estos tipos de cánceres cutáneos es examinar la piel con regularidad buscando lesiones, o cambios sospechosos en lesiones cutáneas ya existentes. Una lesión nueva que se ulcera, sangra con facilidad y tarda en sanar es motivo de sospecha. Los cambios en la piel o lesiones sospechosos, o sugerentes de malignidad son:
• Cambios en el color, tamaño y apariencia de la piel expuesta al sol.
• Desarrollo de dolor, inflamación, sangrado, picor, costras.

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¿Por qué son importantes los angiomas localizados en la cara?



La importancia de los angiomas en la cara no debe subestimarse. Incluso las lesiones de pequeño tamaño afectan a la autoestima, a la interrelación social y a la capacidad de realizar ciertos tipos de trabajos.

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¿Cómo se debe actuar en caso de sangrado?



La presencia de hemorragias importantes a partir de un angioma es extremadamente rara. En casos de urgencia se debe aplicar unas gasas con una presión moderada sobre el angioma y acudir al médico.

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¿Qué tratamientos existen para los angiomas?



Antiguamente se habían utilizado varios tipos de tratamientos. Entre estos los Rayos X, cirugía plástica, dermoabrasión, tatuajes, aplicación de nitrógeno líquido o aplicación de maquillajes diversos. Con la utilización de técnicas de Láser, se está avanzando en el tratamiento de estas lesiones. Algunos médicos pueden recomendar un tratamiento precoz para estas lesiones, con la finalidad de prevenir su crecimiento, pero todo tratamiento tiene riesgo de producir cicatriz por lo que deben ser discutidos los pros y contras de estos. Los angiomas que crecen de forma rápida se benefician de la administración oral de medicaciones de la familia de la cortisona. La administración de prednisona se da en casos seleccionados y puede ser necesario administrarla en forma prolongada o tratamientos repetidos.

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¿Qué hay que hacer con un niño que presenta angiomas?



Es muy importante que cualquier niño que nazca con un angioma sea revisado por un médico para valorar la posibilidad y la necesidad de establecer un tratamiento para los angiomas, así como para descartar la asociación de un angioma interno.

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Si se decide no tratar el angioma, ¿qué se debe de hacer?



Naturalmente, una vez se ha tomado la decisión de que no se debe tratar el angioma, los padres y el médico deben vigilar al niño. Si se observa un crecimiento súbito del mismo, con presencia de ulceración, infección, sangrado o alteración de las estructuras vecinas, es beneficioso instaurar un tratamiento para frenar el tratamiento e inducir la regresión.

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